viernes, 28 de noviembre de 2008

Duermevela

Séllame los labios con un beso. Imagina por un momento que no hay nadie alrededor, y que la multitud es un espeso bosque; y el ruido de la ciudad es el murmullo del ulular del búho, el corretear de la ardilla por los brazos de los árboles y nuestra exaltada respiración. Imagínanos también envueltos en los brazos luminosos de la noche, en sus secretos más escondidos y remotos, los más buscados en el mundo. Nosotros regimos nuestro reino, imponemos nuestras normas, dirigimos las cortes y dictamos a nuestros súbditos. Somos unos autoritarios sin miedo a la revolución.
Séllame la rosa con tu viento agitado. Imagina el cielo estrellado observándonos con envidia y los ojos entornados del amanecer a la mañana siguiente descubriéndonos escondidos bajo los tules verdosos de la mar.
Séllame el rostro con una caricia y desata la aristocracia. Nuestro linaje puro nos permite obtener el poder soberano. No reivindicas la libertad, no la quieres. Tu deseo es atarte a mi persona y fluir bajo mi sudor durante las madrugadas, los atardeceres y las noches. Y alargar ese momento. Y volver a sentir la lluvia tras la ventana. Y reiterar la aliteración de nuestros suspiros mojados hasta el fin de los días…
Séllame el alma con una sonrisa y seré yo quien me someta, tu presa hambrienta enjaulada entre los barrotes de metal.
Déjame ir y perderás lo que tienes. Quédate conmigo y no conseguirás mucho más.
Yo tu todo. Yo tu nada. Y tú, un sueño reiterado en esta amarga duermevela.
Laura Martínez

9 comentarios:

nestor dijo...

Vaya, que sentimientos contradictorios....

como andas amiga Lau......hacia bastante que no andaba por tu blog.

Cuando puedas pasa por el mio y te invito a pasear por algunos de los más bellos lugares de mi ciudad.

saludos mil.....

David Carrascosa dijo...

Ufff!!! Espero, por tu bien y disfrute, que esto no sea un sueño. .

BESOS!!!

Francisco José Peña Rodríguez dijo...

Estás hecha una pequeña genio. Espero que te empieces a plantear concurrir a premios literarios. Besicos, Francisco

Lau dijo...

:-)

Sombras en el corazón dijo...

Es lo que tiene la duermevela.
También lo tienes todo cuando cierras los ojos.
Y tienes nada cuando los abres.
Pero siempre estarás acompañada por las historias de tu mente... sucede a los que nos gusta escribir: nunca estamos solos.

Un abrazo

AdR dijo...

Si yo, con tu edad hubiese podido ponerle nombre, así como haces, a los sentimientos, hoy quizás no estaría aquí. Sino que me hubiera perdido en una deliciosa duermevela antes de tiempo, como me ha ocurrido estos días.

Besos

Perséfone dijo...

Sería lo más grande del mundo poder manejarlo todo a nuestro a nuestro antojo, incñuido el tiempo, aunque tan sólo fuera por unas cuantas horas.

Por suerte siempre nos quedarán la imaginación y los sueños.

Un abrazo.

Lau dijo...

pero los sueños no son siempre el mejor recurso para la evasión :-)

Ruth dijo...

Waw. Simplemente.