jueves, 6 de noviembre de 2008

¿Cómo ir al cielo y volver?


Y sin querer vuelvo a reír, y sin querer vuelvo a llorar. Parezco algo tonta, porque los llantos entrelazados con carcajadas no son del todo estéticos; si me viera, me daría miedo, seguro. No sé porqué lo hago, quizás sea porque lloro de felicidad, o porque me río de mi tristeza. Echo de menos algo que no existió: aquella sensación de una noche de lluvia en medio de febrero, ¿Recuerdas?
Y sin querer vuelvo a mirar, y sin querer cierro los ojos. ¿Cómo puede ser que me atreva primero y me esconda después? Es posible que algún día quede más loca de lo que ahora mismo estoy. Palabras mudas que hablan silencios. Silencios estruendosos que me atormentan con su ruido.
Y sin querer vuelvo a ser yo, y sin querer vuelvo a cocinar macarrones pegados. Un bistec con poca sal y una sopa fría de lágrimas son mi plato de comida. No quiero pensar que esta soy yo, que con la compañía me vuelvo risueña y en lo más profundo de mi cómoda soledad llore por algo que todavía no he entendido. Por algo que seguramente ha creado mi infinita imaginación. No. La lluvia fue real, lo sé.
Se crea el paraíso con media vida, y se destroza en unos segundos. Y luego te quedas pensando: ¿cómo ir al cielo y volver?

Laura Martínez

4 comentarios:

AdR dijo...

¿Indecisión mezclada con incertidumbre?

Una vez se pisa el cielo es difícil bajar de él.

Besos

nestor dijo...

Se viene el finde... que la pases bien....
cuidate...un abrazo desde esta calurienta ciudad del centro argentino.

JaviC dijo...

Lo bueno es que también "sin querer" se pasa todo. Mientras, a tirar de la infinita imaginación :)

Un saludo!

David Carrascosa dijo...

Echar de menos el vacio, lo que nunca existió: QUERER NUESTRO DESEO.

Muy bueno, Lau. ABRAZOS!!