domingo, 24 de octubre de 2010

Si no vas a venir...


Todos necesitamos un motivo. Para todo.
Hoy es el primer sábado, desde que estoy en Madrid, que mi mente, mis piernas y mi pelo no quieren funcionar.
No me hables, no me mires, no te acerques. Mis tacones no te persiguen. ¿Mi entrepierna? Tampoco
Pero me siento culpable por diversas razones.
He traicionado a la Nocilla por la Nutella; al mismo tiempo que he traicionado a las horas de culto que le dedico a mi pobre cuerpo en el gimnasio.
Hoy quiero quedarme en casa, pero estamos en una era en la que Dios se enoja y te castiga si no sales de fiesta.
Motivo nº 1: no me soporto cuando soy desleal.

4 comentarios:

AdR dijo...

Yo soy fiel a la Nocilla y a las noches de fiesta, cuando se tercian (y depende de las personas de mi alrededor).

Dios ya nos abandonó.

Ahora sólo nos movemos por pálpitos e impulsos de nuestras entrepiernas.

Besos

Beto dijo...

Movernos por esos impulsos ahorra quebraderos de cabeza.

Serás poco leal, pero no defraudas.

Pd: Nutella.

Belén dijo...

Oye, tampoco es tan malo eso de estar en casa y descansar...

Besicos

Enac Clavijo y Viera dijo...

Estar en casa es un horror... sobre mí también cae el peso de la culpabilidad cuando lo hago!¡! pero a veces, si estás acompañada de una sobredosis de chocolate reconforta.

Un besote!