miércoles, 13 de octubre de 2010

Dios quiere ser Dios


Hace tiempo que no rezo. De pequeña, era un vicio con el que podía quedarme dormida más fácilmete. Hablaba con alguien que no conocía, le contaba mis secretos, le pedía muchos favores; --a veces me los concedía- y luego caía en sueño profundo.
Pero Dios nunca ha sido dios: siente, habla, ve, muerde, engulle, se constipa y, si cruza la carretera con poca precaución, puede ser atropellado. Dios muere, y no lo hace por ni para nosotros.
Dios querría ser dios, y prueba mil y una estrategias para ello, pero debe antes poner la lavadora, barrer las migas de pan y quizás, sacarse una carrera o ir a la obra y caer en depresión al descubrir cuán vulnerable es.
Dios es vulnerable para que nosotros podamos consolar nuestras desgracias. A Dios lo inventamos nosotros, no la iglesia: es una herramienta demasiado personal. Debe de sentirse muy utilizado
-A veces todavía hablo con alguien-

4 comentarios:

Francisco José Peña Rodríguez dijo...

Curiosa e irreverente teoría. Voltaire también pensaba como tú...

coco dijo...

Yo también. A veces, cuando me cabreo, cambio a dios por un amigo imaginario, por mi mismo o por un balón (momento el naufrago). Pero creo que me escucha, aunque no me haga caso. Vaya, creo que me he casado con dios.

Coraline dijo...

totalmente de acuerdo... yo de pequeña también lo hacía, pero ahora me cuesta tanto creer en algo... aunque supongo que por lo menos eso nos ayuda a sentirnos menos solos.

mua :)

Enac Clavijo y Viera dijo...

Yo hoy opto por hablar conmigo misma... y aun me sirve casi tanto o más que mis antiguas conversaciones para dormirme!!!

Muakelasillos