domingo, 14 de septiembre de 2008

"Cinco menos seis y nos llevamos una"

No me van los altavoces del ordenador. Fue una frustración de lo más grande, ya que me acababa de bajar una película que tenía muchas ganas de ver, pero sin sonido a nadie le apetece; bueno, habrá a quienes les guste, ya sabéis hay gente de todo por este infame mundo. Sí, después de aquel pensamiento alegórico y poco trascendental llegué a la conclusión de que yo misma era estúpida y que mi aburrimiento era mayor del que hubiera deseado. Se oía a mis hermanos berrear al otro lado de la pared, estarían jugando a “peleas”, como no. Para colmo, la jaqueca se extendía desde mi cabeza hasta sentirla fuertemente en los pies, absurdo ¿verdad? En fin la cosa es que no sé porqué, pero era un día horrible. Llegué a casa con la mochila al costado, recordando que en el instituto estábamos viendo Matrix y comparando la película con la supercaverna que a Plutón… que diga, Platón, le apeteció imaginarse. Otro que se aburría mucho; creo que debo coger papel y lápiz, dibujar un… un nosequé, inventándome unos personajillos de lo más peculiares, a los que le añadiría barba y sombrero, (no sé, me apetece imaginarlos así, ¿vale?) y hacer que han estado toda su vida insaculados y que… ¡Por el amor de la santísima virgen...! (y Seki resuena en mi cabeza diciendo “De virgen nada”),

























¿Qué narices hago? Venga va, inmoralicemos este momento. Yo seré recordada como la lunática aburrida en su cuarto que intentaba hacer teorías del nivel de las de un filósofo griego que inventaba diálogos de los del tipo “-Imagina que…”
(Por favor, si leéis esto no esperéis mucho más de mí, solo voy a seguir diciendo estupideces.)
De hecho, yo sí que esperaba algo más de mí, aunque todavía no sabía el qué. Mi cuerpo estaba sentado en la silla de escritorio mientras que los pies se extendían hasta la mesa donde tenía el ordenador enchufao. Serían las nueve y pico cuando mi madre nos llamó para la cena, olía bien, la verdad, seguramente serían aquellos calabacines rellenos de atún gratinados con queso, pero nada chica, que no venía nadie. ¿Tú sabes lo que es estar ahí en la cocina media hora para hacer de cenar y que luego nadie se apresure a venir? Me da tanta rabia tener que llamarlos más de una vez. Lo peor de todo es que te han oído, y no te hacen el menor caso, ni siquiera se molestan en contestar un “ahora vamos”. Estos dos que si dándose golpes; sí, de estos que se oyen hasta el final de la calle. Y la otra metida en su cuarto con el ordenador de las narices. ¡Que día, pero qué día! Mal. Peor que mal. Horroroso, espantoso, un auténtico desastre. Esta mañana que si Laura me ha despertado mientras se estaba arreglando para ir al instituto. Serían casi las siete de la mañana y ya no me he podido dormir. Después he ido a hacer la compra, y Jose no me ha podido ayudar porque tenía que ir al trabajo, y yo como no vuelo hasta el miércoles, pues nada. Después vi que era ya casi la hora de recoger a Yago del colegio y que se me estaba haciendo tarde, entonces aceleré algo en el coche y me paró la policía. Por suerte no tuve multa (raro, yo pensaba que eso sólo pasaba en las películas americanas). En fin, que decidí entonces llamarlos otra vez, pero nada. Ya me di por vencida, y entonces ahí aparecen. Ya era hora joder, uy, espero no decirlo en alto que están delante sentados alrededor de la mesa con el plato del calabacín. Además, seguro que ni les gusta porque con eso de que son delicaos pa tó…no les gusta los malditos calabacines porque dicen que lo verde siempre tiene mala pinta, joder mira que se lo digo a mamá mil veces. Uy mierda ya me ha salido joder otra vez, espero que no me haya escuchado. Bueno que eso, calabacín para cenar, que asco de verdad que no me gusta para nada, y disimuladamente me acerqué a ella le di un beso cogí mi plato como buen hijo, e hice ademán de comerlo con una delicadeza que en mi vida. Después de pegarle dos bocados dije con sinceridad. “Mamá, no me gusta” y antes de que pudiera decirme algo le corté diciendo “Y lo he probado!” Y claro, ¿que iba a hacer yo al respecto?, siempre le estoy diciendo que si lo prueba y no le gusta es otra cosa. Aquella vez lo prueba ¿y qué, ahora qué? ¿Le retiro el plato y le caliento los tortelinis del mediodía? Eso es mimarlos, menos mal que el pequeño es el único que come de todo, le gusta casi todas las verduras, que si el calabacín, los guisantes, la coliflor, las judías verdes. Como también berenjenas, pruebo la ensalada como tomate, maíz, zanahoria (que Yoli dice que es buena para la vista), mmm no sé como de todo y lo pruebo siempre. Mis hermanos no comen marisco, ni cosas por el estilo. Lauri dice que las gambas parecen bichos, que no hay diferencia entre ellas y los saltamontes. Jolines, ahora en la mesa estoy acordándome de que no me hice los deberes de mate, como venga papá de trabajar y vea que no he hecho nada me mata…Es que encima mates, no podía ser otro. Se me están quitando las ganas de comer. Y seguramente tuve que haber puesto una cara delatadora porque le pillé. Le pillé, esa cara que puso Yago era porque seguramente se había olvidado algo, lo conozco demasiado, además luego le delató el suspiro y la mano a la cabeza.
“¿Qué pasa Yago, ya no comes?” Pero no me contestó. Por el bien de todos que papá no se enterase, porque con lo poco habilidoso que es mi hermano para las cifras y lo obsesionado que esta papá con que tiene que aprender, nos tiramos hasta las tantas restando cinco menos seis y llevándonos una.


Laura Martínez

7 comentarios:

666_Carlos_666 dijo...

HoLa!!! Yo no sé si te habrás dado cuenta de que era yo, pero esta mañana te he saludado en la puerta del pabellón de bachiller, y he visto que te has quedado un poco pasmada...xD... Bueno, pues ánimo igualmente, ya que lo tuyo es más difícil aún...xD...

DeW

Jorge Luis Freire dijo...

"...El oxígeno infesto penetrando los pulmones es equivalente a diez mil millones de escalpelos lacerando las entrañas..."

---> eso es de un artículo que escribí ayer y creo que me quedó bien. pero tus frase sigue gustándome más.... esa del vacío de los días.

Belén dijo...

Jo, pues a mi me encantan estas idas de pinzas,si señor... además hablas de Platón como si fuera un colega,poca gente hace esas cosas eh?

Besicos

nestor dijo...

Lau:
hoy es lunes y tengo que empezar a crear la historia para el programa del próxima viernes y no tengo el más mínimo ánimo de escribir tampooco de grabar ninguna voz...

Por eso aprovecho a leer algunos post de los blogs amigos...y me entretengo con el tuyo ¿qué son las judias verdes? Mi mamá también siempre me decía "probalo, no digas que no te gusta sin antes probar la comida"...a veces me enojaba pero la "vieja" era una genia.(vieja solemos llamar a las madres en argentina y viejo a los papás)

Luego pasé por el blog que tienes con tus hermanitos, y realmente me saco de un ánimo bastante ofuscado y me rei un montón con Yago bailando bestido de mujer, que ocurrencia disfrasarlo de mujer. Son divertidos, una verdadera pandilla donde, me parece, vos sos la jefa.

Si que puedes escuchar el programa por internet, la dirección es la siguiente:
LT10digital.com.ar (todo en letras minúculas)

Pero se me ocurre tendrás un problema: la diferencia horaria. El programa inicia a la medianoche de los viernes y finaliza a las dos de la mañana. En España, creo, hay cinco(5) horas adelantado. Si me quieres escuchar tendrás que madrugar jajajaja pues la medianoche de argentina serían las cinco de la mañana de España si es que no cambió.

Avisame si puedes conectarte a la radio...y el dia que decidas escuchar te mandaré saludos por la radio.

También puedes llamar por teléfono al:
codigo de pais: 0054
codigo de la ciudad: 0342
número de la radio: 4 52 1200

un abrazo.-

nestor dijo...

una fe de errata: en el comentario cometí un error ortográfico: disfrasar con ese= disfrazar con z, es lo correcto. Me pasa cuando no releo antes de enviar.
un abrazo

nestor dijo...

La dirección correcta de la radio en internet es:
www.lt10digital.com.ar

P/D: tomate el tiempo que necesites para la historia....no hay apuros.
un abrazo

Perséfone dijo...

Así podría ser la tarde de un martes cualquiera en una familia completamente normal.

Vaya, si me he visto reflejada y todo.

Aquí me tienes de regreso.

Un saludo.