lunes, 22 de noviembre de 2010

Cuando les hablé de colinas me dijeron que tenía que comer almendras


El césped brillaba con cada paso que dábamos en él, como si fuésemos nosotras el astro que emana luz sobre los verdes lomos de la sinuosa colina enfrente de palacio.
Delante nuestra, una doncella que coqueteaba con tres hermanos, franceses todos ellos, y que vestían con chaqueta y pantalón beis de lino. Con cada sonrisa que ella daba, el sol agonizaba la pérdida de un segundo más.

Y la tarde caía entre risa y sonrisa.

Parejas cortesanas paseaban agarradas de la mano por los jardines de palacio y los niños jugueteaban con sus balones y sus perros.
Y la tarde cayó un poquito más, hasta que hubo apagado todas las blancas y diminutas margaritas de la colina y hasta alcanzarme los pies con sus sombras.

Ahora que está todo apagado, yo huelo a frambuesa. Y ahí en la oscuridad diviso las tenues luces de las farolas que iluminan, más que el camino, tu silueta vestida pidiendo a gritos que la desnuden, por favor. El dominio de mi mente no es bastante para que perdures.

[Así fue como el encanto de la tarde murió para dejar paso al encanto de la noche]

lunes, 15 de noviembre de 2010

Muérdeme cuando despierte, por favor.


Nadie me advirtió de que apagara las luces.
En la fulgente habitación me duermo sin disturbio.
Ya nada palia mi sueño: podría dormir a todas horas y en cualquier lugar. Mi mal humor me agota y me fatiga, y estos últimos días he tenido que pagar a un payaso para que me haga reír.

martes, 2 de noviembre de 2010


(31/10/2010)

Tengo los pies fríos, muy fríos, ¡congelados! y no sé si es porque
1.es Halloween y hoy soy una muerta viviente que anda por la casa,
2. porque olvidé ponerme los calcetines de esquí para dormir
3. o porque hoy no he tenido sexo.
A parte de esto último, necesito un té, un trabajo, una cámara que me quiera grabar debido a mi condición narcisista y otro par de calcetines.
El resto, me da igual.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Dance naked under palm trees

Tengo que espabilar.
Después de este puente me pongo las pieles.

domingo, 24 de octubre de 2010

Si no vas a venir...


Todos necesitamos un motivo. Para todo.
Hoy es el primer sábado, desde que estoy en Madrid, que mi mente, mis piernas y mi pelo no quieren funcionar.
No me hables, no me mires, no te acerques. Mis tacones no te persiguen. ¿Mi entrepierna? Tampoco
Pero me siento culpable por diversas razones.
He traicionado a la Nocilla por la Nutella; al mismo tiempo que he traicionado a las horas de culto que le dedico a mi pobre cuerpo en el gimnasio.
Hoy quiero quedarme en casa, pero estamos en una era en la que Dios se enoja y te castiga si no sales de fiesta.
Motivo nº 1: no me soporto cuando soy desleal.

jueves, 14 de octubre de 2010

¡Ñam, ñam!


Temblaban sus piernas al pensar lo que le iba a hacer cuando estuviese a su lado.
La lentitud de los días parecía ralentizar el movimiento de su torpe cuerpo cuando intentaba pasearse de una punta de la ciudad a otra y que, tembloroso, no hacía más que chocarse con el resto de ciudadanos.

“¡Niña, mira por dónde andas!” vociferaban todos exasperados.

Y así, sus horas, ajenas a todo lo de alrededor, se le antojaban irritables. Tan insufrible era el anti-desfogue que, durante un buen rato estuvo buscando métodos infalibles para poder pensar en otra cosa que no fueran sus aéreos lengüetazos.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Dios quiere ser Dios


Hace tiempo que no rezo. De pequeña, era un vicio con el que podía quedarme dormida más fácilmete. Hablaba con alguien que no conocía, le contaba mis secretos, le pedía muchos favores; --a veces me los concedía- y luego caía en sueño profundo.
Pero Dios nunca ha sido dios: siente, habla, ve, muerde, engulle, se constipa y, si cruza la carretera con poca precaución, puede ser atropellado. Dios muere, y no lo hace por ni para nosotros.
Dios querría ser dios, y prueba mil y una estrategias para ello, pero debe antes poner la lavadora, barrer las migas de pan y quizás, sacarse una carrera o ir a la obra y caer en depresión al descubrir cuán vulnerable es.
Dios es vulnerable para que nosotros podamos consolar nuestras desgracias. A Dios lo inventamos nosotros, no la iglesia: es una herramienta demasiado personal. Debe de sentirse muy utilizado
-A veces todavía hablo con alguien-