jueves, 8 de julio de 2010


Cuatro cachos de papel sirven para mucho; para acabar emborronados con frases expectantes de un iluso, por ejemplo.
Más tarde, aviones de papel se precipitan por la ventana y acaban deshechos entre tormentas y relámpagos. La lluvia ha desdibujado las palabras, y entonces, todo se convierte en secreto. ¿Para siempre?
Parece que el tiempo se relaja cuando pides un deseo.
(Deseo que el mundo me desee)

2 comentarios:

Miguel Costas dijo...

yo también lo deseo....
y deseo que porfin alcancé lo que sueño día a día y no se aleje cada vez más

Belén dijo...

Los secretos no existen, alguien los leerá...

Besicos