miércoles, 11 de junio de 2008

Crónicas de una condena. [parte dos]

(...)-Bueno, da igual. Prosigue.
- Pues lo que le contaba. Comencé a nadar hasta la otra orilla. El agua estaba algo fresquita, pero nada que no pudiera soportar. Allí que iba yo con mi frasquito en la boca, (perdón, en el pico) cuando de repente me veo a veinte cisnes detrás mía. ¡Qué suplicio! Usted no sabe lo que es cargar con dos decenas de esas cosas… Que yo me paraba, ellos se paraban; que yo reanudaba mi paso, también lo hacían ellos. Todo aquello me ponía nerviosa y de vez en cuando intentaba ahuyentarlos.
>> Fue una sombra en el agua lo que me despistó por un instante. Miré hacia arriba para poder contemplar qué era aquello, y pude ver a un águila real sobrevolando mi cabeza. Poseía un vuelo majestuoso y un color radiante; sin duda alguna era un animal precioso. Pero no debía perder el tiempo pensando cuán bello era aquel ser y aceleré mi nado. Apenas me quedaba tiempo, como mucho unas horas, para que el hechizo concluyera y volverme a convertir en humana, y si lo hacía en medio de aquel lago me ahogaría, ya que no sabía nadar.
>> Cansada, llegué hasta la otra orilla, y muy justa de tiempo, a decir verdad. Nada más tocar el suelo arenosillo y húmedo del agua, mis patitas se volvieron a convertir en unas piernas brillantes de princesa, y mi larga y ondulada cabellera apareció poco a poco sobre mi cabecita blanca. Y así, hasta que de nuevo me transformé en carne blanda humana, en la carne de la futura heredera de la corona, (claro que sólo si cumplía mi misión tal y como me sugirió mi fiel bruja). Y allí estaba yo, dispuesta a arrebatarle la vida a mi queridísima madrastra.
Si la pobre muchacha supiera la magnitud de pecado que sus palabras contenían… ¡Dios la ampare! Estaba hecha toda una asesina, y por lo que me iba contando, lo tenía todo calculado frívolamente.
-¿Es que no podías coger un cuchillo y clavárselo en el vientre en un momento que estuviera despistada?- pregunté con un poco de sorpresa por mi pregunta.
Ella negó con la cabeza.
-Verá, como usted y todo el mundo muy bien debe saber, la reina no es cualquier persona. Tiene un aura tenebrosa, y practica magia negra…
- ¿Cómo sabes eso, princesa?
- ¿Disculpa? He vivido con ella las veinticuatro horas del día durante trece frustrantes años. ¡Como para no saberlo! Además, yo soy muy curiosa, y me gusta husmear en todo.
Suspiré y negué con la cabeza, como diciendo: “no tienes remedio”, y tras aquello prosiguió.
-Su aura tenebrosa tiene a la vez una fuerza que la protege, y no sé cómo, pero un simple cuchillo no sería suficiente como para acabar con su espíritu, así es que busqué alternativas. La bruja del bosque me contó que había posibilidades, como por ejemplo, la búsqueda del armario que guardaba aquel veneno letal para las madrastras. También alegó que aquello era un tanto arriesgado.
-Sin embargo, a pesar de saber su riesgo, las llevaste a cabo….
-Bueno, más bien lo intenté- aclaró ella a mi afirmación, y añadió:
_ Y también es verdad que era mejor morir en el intento que quedarse quieta esperando a que el príncipe azul llegara a salvarme. Mira lo que le pasó a Blancanieves, ¿De verdad cree que tuvo un final feliz? Eso no son más que chorradas. Era mi vecina en la infancia , y te aseguro que no hubo príncipe azul, ni amarillo, ni rojo; lo que pasa es que tampoco quiere dar imagen de pobrecita, ¿Sabe usted?
La verdad es que no acababa de creérmelo del todo, pero tampoco le quería soltar ninguna represalia, porque a mí, Blancanieves, ni me va ni me viene, no practica mi religión.
-Entiendo, continúa. (...)
Laura Martínez.

13 comentarios:

 kotto dijo...

Laura acá me tienes "pegado" leyendo...
¿que seguirá? ¿en que terminará?

Lau dijo...

me alegro que te guste!

666_Carlos_666 dijo...

Me parece increible que me haya enganchado a visitar tu blog... ¬¬ jejejej gracias por entretenernos tan bien... xD besos..

XxXCarlosXxX

PD.:Gracias por ayudarme con un comentario, lo necesitaba.
PD. 2:Creo que el otro día te vi por Almoradí, ¿ibas con uno que se llama Pedro que es muy alto?

Miguel Pazos dijo...

Ostia, hacía tiempo que no me pasaba y esto es sublime. ¡Pon la siguiente parte porque ya estoy desesperado! Esto es magia,y nunca mejor dicho.

Un saludo

Lau dijo...

ains, miguelillo!

Manco Cretino dijo...

Hey, tu! Contá con mis visitas. Maldito Tiempo no me permite leer todo lo que deseo. Pero a veces escapo y a escondidas, leo leo y leo.
Salud!
Manco Cretino.

AdR dijo...

Chica, ¿y tú me pides en Scriptoria que te dé consejos...? Ojalá hubiera escrito yo así a tu edad :) Sólo necesitas tener un poco de suerte. Sigo el cuento, a ver qué tal acaba :)

Saludos

nestor dijo...

Muchas gracias por la visita amiga..jaja me gusta eso de amigos.

che...cada día mas sorprendido por tu talento para la narración. En cualquier momento te pido que me escribas una historia para interpretarla en la radio como radioteatro corto.

espero la continuación....

un abrazo desde esta fría argentina.

Perséfone dijo...

¡El pueblo pide más! ¿por qué siempre nos dejas así? ¡Me recuerdas a las series televisivas que siempre te dejan con la miel en los labios!

Jajaja

Un abrazo.

Pau dijo...

Hola Lau!
Graxx por pasar!, tienes re-talento para escribir, expresas con palabras directas ;)
Saludos!!

Anónimo dijo...

Cuento instructivo!Buen finde y un beso.Gcc ;)

Sombras en el corazón dijo...

Estoy intrigada ¿qué pasará con la princesa?
Un abrazo

nestor dijo...

Amiga Laura, cuando puedas pas por mi blog y retira un premio que te he otorgado por tu hermosa labor en tu blog.

un abrazo