
Dice la canción que hay una mujer comprando una escalera hacia el cielo. ¿Para qué la querrá? ¿Para perderse entre las densas nubes blancas? ¿O quizás cree que allá arriba existe de verdad el paraíso? Quizás es sólo un sueño mítico: compenetrar con el cielo azul de día y extinguirse con las infinitas estrellas de noche. Y además, como un plus o un extra, hacer migas con el atardecer, volando púrpura allá arriba.
¿Por qué querrá aquella escalera? ¿Acaso no es feliz abajo, contemplando la gente pasar y prejuzgándolos? ¿Acaso sentirá que este mundo es plano y que algún día, cuando llegue el fin de su viaje, caerá en picado por un precipicio hacia la nada, creerá, acaso, que el cielo podría ser su refugio?
¿Y quién no sueña con él, con tocar aquello que no puede alcanzar? ¿Quién no soñará con la escalera de esta mujer, desesperada por una tregua? Desesperada por marchar a algún lugar donde no sea un ánima vagando perdida. Una mujer con esencia, así quiere ser ella. Con esencia de paraíso. Y busca amparo bajo los escalones que aquella escalera le otorgaría si algún día la encontrase.
Pobre mujer, en realidad da pena porque está algo loca. Cree que vivir allá arriba en el cielo sería mejor; que hablar con el resplandor del Sol le abriría los ojos, y que sumergirse en aquel baño de astros brillantes le otorgaría belleza infinita.
¿Pues bien, qué sería si la soledad en el cielo le volviese loca? ¿Qué sucedería si el resplandor del Sol le cegase para siempre o si se convirtiese en una estrella vieja que cae con velocidad por el Universo degradando así su belleza?
Un sueño hecho realidad y sin embargo totalmente roto. ¿Será por eso que al final la mujer se piensa más de dos veces subir a la Escalera?
Laura Martínez.
¿Por qué querrá aquella escalera? ¿Acaso no es feliz abajo, contemplando la gente pasar y prejuzgándolos? ¿Acaso sentirá que este mundo es plano y que algún día, cuando llegue el fin de su viaje, caerá en picado por un precipicio hacia la nada, creerá, acaso, que el cielo podría ser su refugio?
¿Y quién no sueña con él, con tocar aquello que no puede alcanzar? ¿Quién no soñará con la escalera de esta mujer, desesperada por una tregua? Desesperada por marchar a algún lugar donde no sea un ánima vagando perdida. Una mujer con esencia, así quiere ser ella. Con esencia de paraíso. Y busca amparo bajo los escalones que aquella escalera le otorgaría si algún día la encontrase.
Pobre mujer, en realidad da pena porque está algo loca. Cree que vivir allá arriba en el cielo sería mejor; que hablar con el resplandor del Sol le abriría los ojos, y que sumergirse en aquel baño de astros brillantes le otorgaría belleza infinita.
¿Pues bien, qué sería si la soledad en el cielo le volviese loca? ¿Qué sucedería si el resplandor del Sol le cegase para siempre o si se convirtiese en una estrella vieja que cae con velocidad por el Universo degradando así su belleza?
Un sueño hecho realidad y sin embargo totalmente roto. ¿Será por eso que al final la mujer se piensa más de dos veces subir a la Escalera?
Laura Martínez.