viernes, 19 de diciembre de 2008

¡17!





Aint No Mountain High Enough - Marvin Gaye & Tammi Terrell

Nada más sonar el despertador, he visto un mensaje de Andrea, entonces ha sido cuando me he acordado- a pesar de que ayer estuve recordando todo el día que hoy era mi día- de que cumplo 17.
17… y que largo suena ya! xD
Después de haber leído el sms que me mandó a las 12’30 de la noche y alegrarme porque se había acordado de mí. Me vestí contenta, desayuné, terminé de arreglarme y entonces Cristy vino a por mí. Nada más abrirle la puerta, el flash de su cámara me dejo tuerta. (es que es la fotógrafa del grupo, tendríais que ver sus fotos, son muy buenas).
-Felicidades Lau!
Dijo mientras me abrazaba y me achuchaba. Le di las gracias con mucho entusiasmo, pero espero que no publique la foto esa, ya que, con la cara de zombie recién levantada y el flash en los ojos, la foto tiene que ser de risa. Después me preguntó qué se siente al tener 17 ¬¬ y yo sé que ella lo dijo para darme envidia ya que va a cumplir los 18 en enero ¬¬ xD
Una vez en la parada del bus me encuentro con Andreita en persona y también se abalanzó y me dio un apretón que me sentó muy bien. Subiendo al bus, y con un frío de pelar, Seki me atestó sentado un ‘felicidades’ y María me dio dos besos y también se cagó en mí ya que la alarma le sonó a las seis de la mañana para recordarle que hoy era mi cumpleaños.
Una vez en el insti, antes de tocar la sirena, nos metimos en la cantina para resguardarnos del frío. El ‘felicidades’ seco de Eze se recompensó después del par de besos que me dio- lo comprenderíais al saber que Seki DETESTA abrazar y dar besos a la gente. Luego yo le abracé y el me acusó de quererle violar xD.
Víctor del Pino y Dani, el novio de Cristy, también me felicitaron.
Al tocar la campana, Seki y yo decidimos no entrar a mates y esperar a que Paula viniera para dar una vuelta por Almoradí. Allá que llega Pau y nos encaminamos a dar un paseillo mientras hablamos de temas com ‘que frío hace, puta’ y cantábamos canciones como: ‘quisiera ser tan guarra como la Paula ey, ey’ Después nos hemos apalancado en un parque y ha pasado un viejo verde tosiendo. Cuando nos vio, el muy guarro comenzó a decir:
-Ahé, Ahé pero como están ahé ahé estas dos de aquí.
Una vez, dos veces, tres y hasta cuatro veces yendo y viniendo y diciéndonos entre tos y tos* cómo estábamos Paula y yo.
Una vez cansados, Seki sugirió hacernos sesión de fotos. A esto que cojo la cámara, pero no tenía batería así que fuimos a uno de los pocos chinos que hay en Almoradí –irónico- y compramos un par de pilas.
Decidimos hacernos las fotos mientras íbamos caminando hacia el instituto, ya que teníamos que recoger las notas. Dio la casualidad de que nos volvimos a encontrar con el viejo verde, y nos volvió a decir:
-ahé, ahé pero qué buenas que ahé ahé, estáis.
Y luego añadió:
-La de vaqueros- Paula- para mí; y la de las faldas- yo- pal Jesús. Os doy 50 euros por medio hora.
Tan penoso nos pareció ese personaje que lloramos de la risa. xD y pensar que a mis 17 años sólo ligo con viejos verdes!
Jajajaja
Después hemos estado haciéndonos fotos, en un escaparate con decorado navideño, con un montón de coches que a Pau le gustaban… y además, me han cantado el cumpleaños feliz y les he grabado (video abajo) eso sí, un poco sosos… :-) :-P
Después hemos llegado otra vez al insti y hemos recogido las notas. (buenas, aunque no destacables) y Cristina ha publicado en voz alta que era mi cumple.
-Hoy es el cumple de Lau, hoy es el cumple de Lau!
Si vierais la vergüenza… luego se me ha pasado cuando fuera me han cantado otra vez el cumple feliz- en inglés- y me he puesto a bailar a lo Marilyn (qué penosa que soy xD)
Melanie no paraba de picarme con sus comentarios ingeniosos, a José s ele olvidó felicitarme, aunque luego cayó en la cuenta- no problem ;-)
En fin, un día muy chulo
(A, gracias José Ginés también por felicitarme)

Llegando a casa, papá me ha visto por la ventana y me ha sonreído. Una vez dentro me ha apretado un achuchón que casi me quedo sin respiración- tanto él como mamá-
Ella hizo un pastel riquísimo: un brazo gitano de chocolate, y que casi me he comido la mitad xD. Y además me ha hecho una lasaña riquísima para comer.
Luego me han llamado a su habitación y me han dado el regalo.
Al principio pensé que era una colonia- que las detesto- ypeor leugo me di cuenta que no, que eran…. (redoble de tambor) MIS MAGNÍFICAS GAFAS DE SOL DE PATILLAS DE APSTA ROJA LAS MISMAS (sn que lleve las patas rojas) QUE LLEVA MI QUERIDÍSIMO ROBERT PATT…(suspiro)
Estas gafas las vi por 1ª vez en Italia mientras paseaba por Pisa y me enamoré de ellas…. No penséis que me gustan porque se la he visto a un famoso
En fin, ha sido un día genial., porque adema´s, luego me he metido en el fotolog de seki, ya que me advirtió de una sorpresilla y, mientras leía su actualización se me caían un par de lagrimillas. La foto que puso de lo mejor (es la de arriba) En fin, muchas gracias. Además, Inés también ha actualizado conmigo, y me ha sorprendido - Inés es una chica que conocí en el crucero de este verano y que me llevo muy bien con ella, me invitó antes de empezar al insti a su casa y allí conocí a muchos de sus amigos, entre ellas Laia, quien me ha enviado un sms para felicitarme (k)
En fin, que no puedo estar más contenta. Mañana supongo que lo celebraré ya que Belén hoy no puede a y, claro ella también me ha mandado un sms porque no me ha visto esta mañana, y además, ayer vino a verme tocar el piano en las audiciones de navidad.- graciasssssssssssssssssssssssssssss-
Todo esto, y un año más, hasta el próximo 19 de diciembre







martes, 16 de diciembre de 2008

Little Ashes


Con esto de que no me sale escribir nada profundo- no sé si es que estoy saturada, o simplemente me he vuelto tonta, que es lo más probable- Pondré un f0t0 de mi queridísimo Robert Pattinson, del cual me he enamorado incondicionalmente (eso quiere decir que me he convertido en una carpetera más a los casi 17 años- recuerdo que el 19 de este mes es mi cumple, ejem, ejem xD)
Este año Rob Patt está que se sale con eso de interpretar el papel de Edward (me meto los dedos a la boca- lo siento Cris-) y ha hecho unas cuantas pelis más. Entre ellas está la de Little Ashes, que trata de la vida de García Lorca, Luis Buñuel y Salvador Dalí. Este último personaje es el que él interpreta. He estado buscando la película por todos los lados, pero no he encontrado nada.
El romance de García Lorca con Salvador Dalí creo que en la película parece una bonita historia de amor, y sin duda el trailer me gusta mucho; eso sí, el acento inglés de algunos actores es muy... ¿Español xD?
En fin, no soy muy buena crítica del mundo del cine, por lo tanto no lo tengáis muy en cuenta.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Maldito examen... ¬¬


Tras un susto tremendo mientras el profesor de filosofía vocalizaba un enorme DOS en su boca y decir que esa era la nota de Laura Martínez, y yo volverle a preguntar ¿Laura Martínez? ¿Seguro que Laura Martínez? y él, volver a asentir diciendo que no, que no se había equivocado y mientras se me formaba una enorme bola en la garganta por la impotencia de haber estado estudiando una semana la maldita filosofía presocrática, el mundo inteligible, sensible y mundos paralelos que ni siquiera sé que existen, todo se quedó en una gran EQUIVOCACIÓN.
Fuimos al departamento de filosofía y NO era un DOS, sino un6'5 :-D (que aún así es poca nota, pero no me pudo quejar)
En fin, ahora sí: VIVA PLATÓN.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Tú, Platón y las sombras.


Nunca me paré a pensar qué sentido tiene todo- si es que tiene alguno. Tu triste sombra me persigue y acorrala, y sólo por momentos me deja respirar. Está en todas partes. En el espejo cuando me miro por las mañanas, por los largos pasillos del instituto, escondidas detrás de cualquier sonrisa, y nadando en la sopa de la cena. No es nada personal… ¿Qué digo? Es todo personal. Yo, yo, yo y luego más yo. Y, bueno, eso sí, en esa pequeña parte de mi egoísmo entras tú un poco. Tus ojos fríos me observan desde lejos, tu aliento me persigue, y cuando esbozas esa sonrisa maliciosa que conspira contra mí, vuelvo a derretirme en la solanera de estos campos secos . El ‘dónde estás’ no lo sé, el ‘cuándo te encontraré’ tampoco, y esta estupidez de intentar evadirme, no para de atormentarme. Pero será mejor que deje de escribir tonterías como estás de imaginarte constantemente, porque no soy ninguna chica desgraciada que dependa de ti y porque mi gran amigo Platón y su enorme espalda me esperan para hablarme sobre el mundo de las Ideas y esas verdades inapreciables, pero existentes, como tú. Tendrá razón el hombre, quizás seas un axioma matemático, una suposición al fin y al cabo… ‘¿Pero qué coj…?’

En fin, nos vemos.
Hasta el suspenso de filosofía.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Los mismos más Raúl, Germán y Manolete

(...)
-Tíos, ya era hora. ¿Qué habéis estado haciendo? Llegáis tarde.
Raúl era su amigo de toda la vida. Tenía dieciocho años largos, como él, y habían ido a la escuela juntos desde primaria, hasta que Alberto decidió finalizar sus estudios. Eran como uña y carne. Sabían gastar y soportar bromas y se reían la mayor parte del tiempo, pero sabían estar serios cuando el momento lo precisaba. Raúl era alto, de pelo castaño claro, con ojos verdes. Su cuerpo era fibroso, ya que le encantaba el atletismo, aunque no tenía un rostro del todo atractivo. Aún así seducía a las chicas de su edad por la forma de ser tan picarona que tenía.
-Seguro que se han retrasado porque han estado en la huerta- atestó Germán retorcidamente mientras le daba codazos a Alberto y miraba a Isabel, que esta sonrió avergonzada.
-No seas gilipollas.- resopló Alberto.- Me he quedado dormido, eso es todo.
Los dos amigos se rieron.
-Vale, vale, pero no te enfades- Raúl seguía con alguna que otra risotilla.- Eh, Isa ¿El perturbado este no te estará metiendo mano, verdad?
La expresión de Alberto agudizó su enfado.
-¿Y a que viene eso?- preguntó enfadado- Como digáis alguna estupidez más os la cargáis. Dejarla en paz.
-Sólo le intentaba proteger de tus garras.- dijo Raúl mientras se acercaba a ella y le acariciaba el pelo que llevaba estirado con una diadema.
-No, lo que tú quieres es que esté atrapada en las tuyas.- añadió Germán medio riendo.
Sin duda aquella no era el estilo de chica para Alberto. No era que les cayese mal, pero la muchacha se movía en otro tipo de ambientes que no era el de ellos y la diferencia era abismal. Isabel permanecía todo el rato al lado de Alberto y no decía palabra.
-Bueno, ¿Qué, nos ponemos en marcha?- preguntó Germán.
El resto asintió.
-Antes tenemos que pasar a comprar unos hielos.- explicó Raúl- A Manolete se le ha olvidado y antes, que he pasado por su casa a preguntar si le hacía falta algo, me ha mandado el recado.
Se pusieron en marcha para ir hasta la gasolinera que les pillaba de paso para comprar los hielos.
Alberto cogió del congelador cuatro bolsas.
-Coge más, tío.
-Pero Raúl, ¿Cuántos somos?
-Un puñado. Habrá gente que ni conozcamos.
- Entonces, ¿Cuántas?
Raúl se encogió de hombros.
-No sé… unas once, y cuando ya no quede, a beber caliente.
- Joder, pero es que ¿Cuánta bebida habéis comprado, cabrones?
El amigo rió.
-Ni te imaginas…
- No se os puede dejar solos. En cuanto me voy, armáis la de dios.
Cuando pagaron, cada uno cargó con varias bolsas de hielo y llegaron minutos después al garaje que Manuel tenía.
Hacían una fiesta para, supuestamente, celebrar la llegada de del verano. Aunque muchos de los que asistían no tenían vacaciones porque comenzaban a trabajar y ya no iban al instituto, se apuntaron sin pensárselo dos veces.
En la cochera todavía no había mucha gente. Aquel día estaba más ordenada que de costumbre, seguramente porque no quería que se rompiese ninguna herramienta que su padre usaba para la carpintería. Había tres destartalados sofás en el centro del garaje y en ellos se encontraban sentados dos tipos a los cuales no conocía. Les saludó con la cabeza y éstos levantaron el bote de cerveza que tenían en la mano a modo de saludo también. Sin duda iba a ser la mejor fiesta del año. Estaba preocupado por Isabel porque sentía que no la había llevado al sitio correcto, pero tampoco le suponía una preocupación descomunal, así que desvió esas ideas en cuanto vio a Manolo cargando con un tonel de cerveza. Tras ayudarle a dejarlo en el suelo, y saludarlo con unas palmaditas en la espalda le preguntaron qué debían preparar.
-Nada. El hielo dejarlo en el congelador ese de ahí de los helados. Son las siete y media. Hasta las nueve no vendrá casi nadie.- después miró a Alberto mientras sonreía casi maliciosamente y preguntó señalando a Isabel- Pero, Al, ¿Qué tenemos aquí?
Alberto la agarró como si se la fuesen a quitar.
-Es Isabel. Viene conmigo.
-De eso ya me he dado cuenta, casamenteras… Así que Isabel- dijo mientras se pasaba las manos por la barbilla- Un placer, encanto.
Ella sonrió de la misma forma que siempre.
-Pero, Alberto.- esta vez el amigo parecía más preocupado.- ¿Qué le dirás a Samanta?
De nuevo a Alerto le cambió el rostro, cogió fuertemente del brazo a Manolo y lo apartó a un lado de los demás. Mientras, Germán y Raúl intentaban mantener una conversación imposible con Isabel.
-¿Y a qué dedicas tu tiempo libre?- le preguntaban.
- A estudiar- decía ella mientras se alisaba la falda.
Alberto retorcía el brazo de Manuel
.-Ya te he dicho que no sabía que te ibas a traer a tu nueva novia.- se disculpaba el amigo.
- Pero, ¿cómo se te ocurre invitar a Samanta, qué pinta ella en esta juerga? Es mi ex, y ya está, no pinta nada en este entierro.
Alberto se veía muy cabreado y preocupado porque miraba por el rabillo del ojo a Isabel hablando con sus otros amigos.
-Tranquilízate, chico. Samanta ya lo ha superado. Además, está tremenda la tía…
-¿Y?
-Pues que había pensado que quizás…
Alberto negaba con la cabeza.
-A no, eso si que no.
-¿Y a ti que más te da? Ya no estáis juntos y tampoco te he dicho que quiera salir con ella… sólo un poquito de… ya sabes…
-No.- dijo rotundo el muchacho.- Cuando la vea cruzar tu garaje le hecho de aquí.
-Porque tú lo digas, majete. Este es MÍ garaje.- resaltó el ‘mí’ para que le quedara bien claro a Alberto
- Tío, pero ¿Cómo me haces esto? ¿Qué le cuento a Isabel cuando se de cuenta de que estuvimos juntos?
Manuel se encogió de hombros.
-Pues yo que sé… Le cuentas la verdad.
-No tío, no. Se tiene que ir (...)

Laura Martínez.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Alberto, Samanta, Isabel, Camiño el del barco y otras cosas



(...) Alberto soñaba con una chica, una playa y un bar. Ambos conversaban y reían, y, a pesar de ser el primer día que se conocían, sentían que eran amigos desde siempre. Las olas rompían fuertes sobre las rocas de la costa a medida que iba atardeciendo. Había pasado ya más de tres horas desde que le preguntó su nombre. ‘Samanta, me llamo Samanta’. Fue un tiempo que se le pasó rápido, y en el que se dedicó a estar sentado contemplando el mar con aquella desconocida. Su pelo corto se encontraba revuelto y seco por el efecto de la sal del mar, pero una vez que se lo hubiera lavado, tendría que tenerlo precioso, se dijo el muchacho.
Un par de chistes, unas cuantas mentirijillas acerca de su vida intentando que ésta pareciese más emocionante e interesante de lo normal, una cerveza encima de la mesa de plástico del bar, y la tarde ya había volado sin que ninguno de los dos se hubiera dado cuenta.
-Despierta...-dijo con delicadeza una voz que se coló en su sueño.
“¿Cómo dices?” le decía Alberto a la joven muchacha.
- Alberto, despierta.
Cuando éste entreabrió los ojos y vio la cara de su madre de frente, se asustó.
-Ja,ja,ja- reía ella-¿Qué, ahora te asustas de mí?
Todavía despejándose del sueño y frotándose los ojos, Alberto no contestaba. Miró a su alrededor: no había ni playa, ni cerveza ni chica. Se incorporó para levantarse de aquella gran siesta que se había permitido tomar mientras buscaba sus zapatos.
-Tienes visita abajo en la cocina, hijo.- le explicó su madre.
-¿Quién es?- preguntó curioso mientras se ponía los tenis.
-Isabel.
Al oír aquel nombre, recordó que había quedado con ella y unos amigos. Habían planeado una fiesta desde antes de que se hubiera ido el mes a trabajar al barco. Se apresuró a atarse los cordones, a ponerse el jersey que colgaba del armario y colocarse bien la chupa de cuero que tanto le gustaba.
-Tranquilo hijo, ¿Es que primero no vas a saludar a tu madre?- preguntó la mujer.- Llevo más de mes y medio sin verte…
El joven le abrazó, le besó y le atestó un ‘Hola Cati’
-Prefiero que me llames mamá- dijo ella riendo, pero Alberto ya había salido corriendo de la habitación para apresurarse a bajar a la cocina.
Y allí estaba ella, esperándolo, con sus faldas hasta las rodillas, de un color pálido y una camiseta básica blanca. Llevaba su larga melena castaña recogida hacia atrás en una diadema roja. Se veía guapa, pero por desgracia no tanto como Samanta.
Detrás e él, apareció su madre que también se había apresurado a bajar.
-Hola Isa.- saludó el muchacho que no se atrevió a tocarla ya que estaban delante sus padres vigilando qué iban a hacer.
-Hola, Al. ¿Qué tal por el mar?- preguntó con una ingente sonrisa.- ¿Habéis pescado mucho?
Alberto le contó de modo positivo su travesía, después le quiso ofrecer algo de beber, y ella negó con la cabeza, pero agradeciéndolo dijo:
-¿Qué tal si vamos ya?
- ¿Adónde vais, Alberto?- le preguntó su madre Cati antes de que él pudiera responder.
- Vamos a ver una película al cine, mamá.- le respondió Alberto.- Hoy estrenan Rambo, la segunda parte. Hemos quedado con Raúl y Germán en el cruce para ir hasta allí. Luego supongo que iremos a cenar algo al furancho de Camiño.
-¿Camiño, el del barco?- preguntó su padre.- Si le ves dile que tengo trabajo para él mañana por la tarde. Las redes no han quedado del todo bien y necesito ayuda para los nudos.
Alberto asintió y se despidió de sus padres con un ‘hasta luego’ y un ‘no me esperéis despiertos’
-¡Que lo paséis bien!- gritaba Cati desde la puerta.-Y tampoco llegues tan tarde
El joven muchacho refunfuñaba para sí porque aquella actitud curiosa de su madre lo detestaba. Sabía que al día siguiente por la mañana le preguntaría todo sobre la salida con Isabel.
-¿En que piensas?- le preguntó ella cuando iban camino abajo, cogiéndole de la mano
-En nada.- dijo él mientras la agarraba fuerte.
- ¿No vamos al cine, verdad?
-No, te lo dije, vamos al guateque que Manolo organiza en su cochera.- le dijo.- Pero si no quieres, podemos hacer otra cosa.
En realidad se arrepintió de haberle dicho aquello, porque a él realmente le apetecía ir a la fiesta.
Ella negó con la cabeza y sonrió.
-No, no. Me apetece ir.
Cuando llegaron al cruce, se encontraron con Raúl y Germán. Estaban esperando apoyados en la pared deonde se encontraba el reloj de la esquina.
-Tíos, ya era hora. ¿Qué habéis estado haciendo? Llegáis tarde (...)

Laura Martínez

lunes, 1 de diciembre de 2008

La Ritournelle

Querido ‘cosa medio inventada’:

Puedo inventar lo que no existe y fingir, durante un momento, que todo marcha bien. Puedo imaginar que mis manos no están secas y agrietadas por el leve frío del mediterráneo, y disimular con una sonrisa la tristeza del invierno. Puedo leer libros que me hagan llorar de felicidad o ver películas con un final más desastroso y desesperanzador que el mío. Puedo alisar estos rizos que cuelgan alborotados de mi cabeza, y ponerme una mini falda para que mis piernas parezcan aún más largas de lo que son, ponerme algo de relleno, maquillar este rostro adolescente y salir a la calle creyendo que así soy más guapa. Puedo postrarme enfrente del espejo y bailar hasta tumbarme exhausta y agotada en la cama, contemplando el techo infinito de mi cuarto y así cavilar una vez más sobre cuán gélidos son estos meses, y crear mi propio ‘Noviembre dulce’ para darle más sentido a la vida. También podría ir hasta la cocina, abrir el ‘armario de los placeres prohibidos’ y, sigilosamente, extraer una tableta de chocolate y devorarla con ansiedad mientras recuerdo nuestras noches estrelladas desde la 'cima del deseo' observando su ladera llena de pueblos iluminados que parecían luciérnagas sonriéndonos. También podría recurrir a observar fotos de otras épocas y dejar que los recuerdos buenos me invadan la mente y que éstos se apoderen de sus fronteras y murallas. Puedo dibujar en un papel el Sol de un verano y crear metáforas de princesas soñadoras, dar vida a los colores y creer ver volar la ‘vaga libélula’ de la que un día Neruda escribió, y estudiar la Physis de Aristóteles y preguntarme por enésima vez dónde estará el cambio del que tanto hablaba, y del que intenté experimentar también- no se si recordáis- Una vez yo y otra vez nada. Ausente mi cabeza volátil entre tres cuervos negros y cien mil lágrimas de sal. Puedo crear una ficción tras otra y sin embargo, evidenciar una realidad enfadada que llama enfurecida a la puerta.
¿Qué más quieres que te diga? ¿Acaso quieres que confiese algo que crees evidente? Puedo inventarme cuentos y escribir sobre un amor incondicional donde la historia acabe con beso, y crear también una novela donde se ausente la melancolía y la desgana. Puedo escribir en la lisa pared blanca una opción a elegir, y cerrar los ojos y marcharme en sueños a ese mundo tan mío. Puedo actuar a no ser yo durante el resto del tiempo, y responder a todas tus preguntas con un sí o un no, en función de lo que quieras escuchar.
No te estoy hablando de amor, no te estoy hablando de frustración, te estoy hablando de una cabeza loca colgando de un fino hilo transparente, de la mayor desesperación de la vida, de una canción alegre que me atormenta con su precioso piano, una vez, otra vez y hasta una vez más.
Puedo traer conmigo una libreta, un lápiz, e intentar narrar la más esperanzadora historia del mundo. Pero aún así, tan sólo lograría escribirte otra carta con palabras sin sentido.
Laura Martínez