miércoles, 26 de enero de 2011

No es nada personal si te persigo



No sé si sabes a qué me refiero,
pero tampoco importa demasiado:
tu inutilidad, torpeza e ignorancia,
no es ningún obstáculo para mí.
Cuando estoy entre focos y cámaras,
vuelvo a quererme más que nunca.


domingo, 23 de enero de 2011


Qué grandes son los domingos

martes, 18 de enero de 2011

Eat yourself


Hace tiempo ya que me acostumbré a Madrid y a sus días de invierno.
El viento ya no me parece tan frío;
las grandes avenidas se han hecho pequeñas,
y la inmensidad de las masas desapareció de las calles.

Ha pasado el tiempo, y ya es demasiado tarde para que vengas a verme esta noche.
Es demasiado tarde para que me invites a un café;
es demasiado tarde para intentar robarme la cartera,
es demasiado tarde para sentirme fría y sola.

Si me preguntas, te contesto;
si me buscas, te encuentro;
si me miras, te observo.
Pero no necesito nada de tus manos,
nade de tus ojos,
nada de tus labios
y mucho menos de tu sexo.

No tengo ganas de ti ni de nadie, ni de las aportaciones basura que me ofrecen esas conversaciones.
Hoy sólo tengo ganas de mí. Estoy tan rica, dulce y crujiente, que me comería a mordiscos en crudo, sin cocinarme.
Te reto a que intentes acabar conmigo.

lunes, 10 de enero de 2011

Nichts


Was machen Sie?
Nichts.
Ich lasse
das Leben
auf mich regnen.

Rahel Varnhagen.

¿Y qué hace usted?
Nada.
Dejo llover
la vida
encima mía.

Rahel Varnhagen

jueves, 30 de diciembre de 2010

¿Disculpa?


A veces te recuerdo y me lamento;
otras simplemente me lamento sin recordarte,
y la mayor parte del tiempo,
me enzarzo en una búsqueda imposible
de algo que complemente mis horas de tiempo libre.
Quiero verte sin ropa interior.

martes, 21 de diciembre de 2010

Salen de casa.
Ella camina pisando los charcos y se moja los pies.
Les invitan a unas copas.
Bailan canciones horteras.
Ella sonríe, efusiva, para que le digan lo guapa que es cuando lo hace.
Mueve el pelo de un lado a otro mientras observa su alrededor.
Nadie.
Nada.
Insustanciales.
Ella.
Su copa vacía.
Aquí tampoco.
Siguen bailando.
Vuelven a casa.
Ella camina pisando los charcos y se moja los pies.
Se tumban en el colchón juntos y se ríen.
De la gente que no existe.
De la que sí que existe.
De ellos mismos.
De la última noche del año que pasan juntos.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Me gusta el número 9

Me encantaron los 16. Desde que los dejé atrás, he pasado el resto de mis cumpleaños con depresión porque veía cómo se iba quedando atrás el encanto de aquel número.
Sin embargo, esta vez tengo -muchas- ganas de cumplir los 19.
Quizás porque ya no le tengo manía a los números impares -o porque este año me he comprado un vestido bonito y sexy para olvidar la obligación de entrar en agonía el resto de los 19's de Diciembre-
Los años trotan, no corren.
Los años quedan, no pasan.
Los años evolucionan, no cambian; por eso creo que jamás perderé este fatalismo innecesario de buscarle pegas a todas las cosas. :)
Feliz Navidad.