lunes, 19 de julio de 2010

Los fantasmas del pasado.


Siempre he creído en la estupidez de la mujer y el hombre.

Somos estúpidos cuando echamos de menos por culpa de una noche de ¿suerte?
Cuando inventamos el amor, cuando pensamos en el futuro… incluso cuando nos aferramos a los recuerdos para compararlos con lo que ahora nos queda.
Somos estúpidos porque creemos que nuestro arte durará para toda la eternidad y no será olvidado; y porque leemos para aparentar una soberbia que no tenemos.
La necedad viene como un elemento innato que se ciñe a nosotros durante toda la vida.

Somos estúpidos cuando creemos en Dioses, en fuerzas abstractas o en el vacío del universo. Sólo vistiendo ya somos estúpidos y sólo con haber amanecido juntos y desnudos alguna vez también lo somos.
Estúpidos porque creemos poder cambiar los hechos, por pensar que hemos sido encarnados en los recuerdos de alguien y por ilustrar los nuestros con fotografías.
Sí, siempre he creído en la estupidez del ser humano, pero es lo que le hace tan genial y extraordinario.

viernes, 9 de julio de 2010


Lo merezco, por despreocupada.

jueves, 8 de julio de 2010


Cuatro cachos de papel sirven para mucho; para acabar emborronados con frases expectantes de un iluso, por ejemplo.
Más tarde, aviones de papel se precipitan por la ventana y acaban deshechos entre tormentas y relámpagos. La lluvia ha desdibujado las palabras, y entonces, todo se convierte en secreto. ¿Para siempre?
Parece que el tiempo se relaja cuando pides un deseo.
(Deseo que el mundo me desee)

miércoles, 30 de junio de 2010

El desengaño acecha siempre.
Se esconde tras la maleza,
aguardando sinuoso para,
en el momento adecuado,
abalanzarse sobre tus prejuicios.

No os echaré de menos,
pero os recordaré siempre
como aquellas quienes una vez consideré mis amigas.
Suerte.
Mucha suerte.

sábado, 26 de junio de 2010

Necesito encontrar piso



Algún día me mudaré a un lugar encantado
-conmigo-
y nuestro ¿amor?
será recíproco.

domingo, 20 de junio de 2010

¿Ha, ha?


Olvidé.
He olvidado prácticamente todo.
Ya no recuerdo cómo hueles, ni cómo es tu risa.
He olvidado las teorías cíclicas de Pareto y Sorokin.
Tampoco me acuerdo de lo que he cenado esta noche.
No te llamé -y lo siento, se me olvidó-.
Ya no sé cómo es la vida ordinaria,
Ni la extraordinaria,
(aunque eso en realidad nunca lo supe)
Olvido que es del ’73,
y que no tengo nada que hacer
-¿O sí?-
con él.
He olvidado todo tipo de cuenta
y enumerar las razones para echar de menos.
He olvidado todo,
En consecuencia, y que yo recuerde,
ya no me queda nada.

Foto: Arlington National Cementery, Washington.

viernes, 11 de junio de 2010

¿God-night?

La noche es fresca y brillante.
La gigantesca ciudad se moviliza y decide no dormir.
Quizás yo tampoco lo haga...